Guardianes naturales de la muerte en Asturias


Existe un motivo por el que en muchas de las capillas y cementerios asturianos hay un gran tejo. Desde la época de los celtas, cuando la magia y la naturaleza caminaban de la mano, este árbol se asociaba con la muerte, y se consideraba sagrado, debido, entre otras cosas, a que casi todo el árbol es venenoso (los celtas lo usaban para envenenar las flechas, entre otras cosas), y a que su corteza, de color rojizo, se asociaba con la sangre. Con la cristianización, la Iglesia levantó templos junto a estos árboles, para facilitar la conversión de la gente.

Actualmente, todavía se encuentran estos árboles centenarios junto a nuestras capillas, y algunos, incluso, se han protegido legalmente. Este es el caso del Tejo de Lago, en el concejo de Allande, y del Tejo de Santibáñez de la Fuente, en Aller. El primero, con una altura de 16 metros, con al menos 400 años de edad; y el segundo con una altura que alcanza los 20 metros, y una edad superior a los 500 años, y levantándose ambos junto a capillas

 

Santiago Rincón Suárez

Alumno de la Escuela de Turismo de Asturias

Técnico Superior en Guía, Información y Asistencia Turística.